miércoles, 1 de julio de 2015

De Pitalito, la mejor biblioteca del Huila


Premio Nacional de Bibliotecas Públicas preseleccionó las mejores 22 bibliotecas del país, entre ellas la Biblioteca Pública  Municipal Monseñor Esteban Rojas de Pitalito (Huila). Un total de 22 bibliotecas públicas, ubicadas en 16 departamentos del país, aspiran a la segunda edición del Premio Nacional de Bibliotecas Públicas “Daniel Samper Ortega”, organizado por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia, en reconocimiento a la calidad en la gestión bibliotecaria.

Un total de 22 bibliotecas públicas, ubicadas en los departamentos de Antioquia, Atlántico, Boyacá, Caldas, Caquetá, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Cundinamarca,  Huila, Nariño, Norte de Santander, Risaralda, Santander, Valle del Cauca y Bogotá, fueron preseleccionadas por sus experiencias exitosas y modelos de gestión bibliotecaria para aspirar al Premio Nacional de Bibliotecas Públicas “Daniel Samper Ortega”.
El galardón, creado por el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de Colombia y la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, busca destacar la importancia de las bibliotecas en la vida de las comunidades, incentivar la implementación de estándares de calidad, promover la gestión bibliotecaria a nivel nacional y reconocer el papel que cumplen las bibliotecas como escenarios para el desarrollo de los municipios y el fomento de la lectura en las diferentes regiones del país.
En esta segunda edición del Premio, creado en homenaje a la figura del intelectual y gestor cultural Daniel Samper Ortega, Director de la Biblioteca Nacional de Colombia entre 1931 y 1938,  se postularon un total de 171 bibliotecas públicas, de 27 departamentos del país, destacándose de manera especial la participación de San Andrés y Providencia, Sucre, Magdalena, Guainía y Vaupés, regiones que hicieron presencia por primera vez en el Premio.
Así mismo, es relevante la participación de bibliotecas públicas de comunidades indígenas, afrocolombianas, bibliotecas barriales y bibliotecas rurales que desarrollan procesos significativos desde lo local y son muestra de la consolidación de redes de bibliotecas municipales y de ciudades capitales.

Las 22 preseleccionadas
Un comité especializado de la Biblioteca Nacional de Colombia evaluó las 155 bibliotecas validadas en el proceso de verificación de estándares de calidad y preseleccionó 22 bibliotecas públicas, las cuales esperan ser escogidas como finalistas del Premio en cada una de sus categorías: bibliotecas grandes, medianas o pequeñas; categorías que se determinaron mediante la ponderación de tres variables: número de volúmenes con que cuenta cada biblioteca, área construida y puestos de lectura.
En esta preselección se tuvieron en cuenta aspectos como la representatividad del postulante, la prestación de servicios en términos de calidad, la gestión bibliotecaria y el impacto de los programas que las bibliotecas ofrecen.
Las postulaciones debían ser realizadas por las administraciones locales,  los alcaldes, los secretarios de educación y/o cultura, los concejos municipales y las asambleas departamentales, los grupos organizados de la comunidad, las instituciones públicas o privadas, los grupos de amigos o usuarios de las bibliotecas, los clubes de lectura o las entidades educativas, culturales y sociales que se ven beneficiadas con los servicios de las bibliotecas.

Las 22 bibliotecas públicas preseleccionadas son:
Bibliotecas Pequeñas
Biblioteca Pública Jorge Alberto Restrepo Trillos.  Guatapé (Antioquia)
Biblioteca Pública Municipal de El Cocuy. El Cocuy (Boyacá)
Biblioteca Pública Municipal de Toca. Toca (Boyacá)
Biblioteca Pública  Satélite El Nevado. Manizales (Caldas)
Biblioteca Pública  Misak Misak Ala Kusrei Ya. Silvia (Cauca)
Biblioteca Pública   Kankuaka. Valledupar (Cesar)
Biblioteca Pública  Municipal de Istmina Abraham Ayala. Istmina (Chocó)
Biblioteca Pública  San Gabriel. Sopó (Cundinamarca)
Biblioteca Pública  Municipal Monseñor Esteban Rojas. Pitalito (Huila)
Biblioteca Pública  Municipal Cocuyos. Samaniego (Nariño)
Biblioteca Pública  Eduardo Cote Lamus. Toledo (Norte de Santander)
Centro Cultural y Biblioteca Pública León de Greiff. Marsella (Risaralda)


Bibliotecas Medianas
Biblioteca Pública  “Arturo y Roberto Restrepo” Anserma (Caldas)
Biblioteca Pública  Municipal Clara Inés Campos Perdomo. San Vicente del Caguán (Caquetá)
Biblioteca Pública  Municipal de Cereté Rafael Milanés García. Cereté (Córdoba)
Biblioteca Pública  Centro Bicentenario Antonia Santos. Socorro (Santander)
Biblioteca Pública  Municipal Central Didáctica El Vallado. Cali (Valle del Cauca)

Bibliotecas Grandes
Parque Biblioteca Doce de Octubre. Medellín (Antioquia)
Biblioteca Piloto del Caribe. Barranquilla  (Atlántico)
Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo. Bogotá D.C.
Corporación Biblioteca Rafael Carrillo Luquez. Valledupar (Cesar)
Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero. Cali (Valle del Cauca)

Próximamente
Una terna de jurados designada por el Ministerio de Cultura seleccionará entre las 22 bibliotecas, tres bibliotecas finalistas por cada categoría. Posteriormente, se escogerá una biblioteca por cada categoría y, entre ellas se elegirá una única biblioteca ganadora de la segunda edición del Premio Nacional de Bibliotecas Públicas “Daniel Samper Ortega”.
La biblioteca ganadora recibirá un estímulo económico de $50.000.000, que deberá ser destinado al fortalecimiento institucional de la misma biblioteca y una pasantía internacional en una red de bibliotecas del extranjero.

El Ministerio de Cultura premiará, además, a dos bibliotecas finalistas con un reconocimiento de $15.000.000, los cuales deben ser destinados  exclusivamente a su fortalecimiento. Asimismo, cada una de estas bibliotecas se hará acreedora de una pasantía en alguna red de bibliotecas en el extranjero.

El Ministerio de Cultura felicita a todas las bibliotecas participantes en esta segunda versión del Premio Nacional de Bibliotecas Públicas “Daniel Samper Ortega” 2015, agradece a las comunidades que mediante su postulación hicieron visible la destacada gestión de las bibliotecas públicas y mantiene su compromiso en el fortalecimiento de las bibliotecas públicas del país.

viernes, 15 de mayo de 2015

El indómito Winston Morales Chavarro



Con motivo del próximo lanzamiento del libro “La Bella Despierta y otros textos’ del poeta, escritor, docente universitario y comunicador social huilense Winston Morales Chávarro, en http://noticiasalsur.co/ compartimos el prólogo escrito por el periodista opita Edgar Artunduaga Sánchez.


Edgar Artunduaga Sánchez
Era casi un niño. Winston se ganó un concurso que hicimos en Huila Stereo para ocupar la vacante de locutor de la noche, el turno más duro de la radio, de 10 PM a 6 de la mañana. Alguna vez le llamé la atención porque en el programa desapareció la música. Convirtió el espacio en una tribuna social que contra todos los pronósticos disparó la audiencia.
El sábado aquel que contrajo su primer matrimonio, paralizó a Neiva por cuenta de un desfile interminable de taxis, que pitaron hasta que todo el Huila supo el motivo.
Estuvo unos meses en la emisora, porque su afán de comerse el mundo lo llevó a escribir en los periódicos locales, a hacer periodismo en distintos medios, a acometer poesía, a trabajar en la Universidad Surcolombiana, a tener dos hijos, a convertirse en poeta, profesor y escritor laureado, traducido y aplaudido en el país y en el mundo, a viajar sin parar.
Tal vez donde menos lo exaltan es en su tierra (como suele suceder), al punto que nos llegan noticias de sus éxitos, que celebran especialmente en la Universidad de Cartagena, donde ejerce como profesor de tiempo completo.
Mientras el gran periodista Juan Gossaín me confiesa –casi con vergüenza- que ha escrito poesía, pero que no es tan valiente como para publicarla, este paisano –que camina despacio, con desgano, con cierta abulia contemplativa- no sólo se ha proclamado poeta hace varios años sino que publica libros de poesía, ganadores en concursos competidos a nivel internacional.
Winston se ganó el primer puesto del concurso nacional de poesía de la Universidad de Antioquia (2001) y también uno convocado por la Universidad del Quindío. Poemas suyos aparecen en revistas y publicaciones de España, México, Ecuador y otros países. Aniquirona, De regreso a Schuaima y Memorias de Alexander de Brucco han sido traducidos a varios idiomas.
En una entrevista para el periódico El Mundo, de Medellín, a propósito del día mundial de la poesía, dice que sólo escribe de lo que le apasiona, que todo parte de una motivación interior.
“Mis preocupaciones (y las de mis otros) han sido las mismas siempre: el tiempo, la muerte, la noche, el viaje, el camino. Las palabras más repetidas en mi poesía son: muerte, camino, luz (lux), viento”.


Sus columnas
En el Huila nos deleitó por varios años con sus columnas en los periódicos locales, hasta cuando se aburrió de hacerlas, no tuvo tiempo para ese esfuerzo no remunerado, o simplemente porque se le volvió problema aplastar con sus palabras convertidas en puñales –como lo hizo muchas veces- a gobernantes corruptos y hermafroditas, que saqueaban al Huila mientras pronunciaban discursos moralistas.
Las élites políticas y culturales (los Calderón Molina) comenzaron a considerarlo “repelente” cuando Winston comenzó a satirizar sobre una tal “huilensidad” que nos querían imponer desde los púlpitos oficiales. Obviamente los burócratas o publicistas que la promovieron no tenían argumentos ni voz propia para discutirlo en público.
“No logro ubicarme en mi identidad cultural, en esa bonita palabra –huilensidad- que se inventaran, discursos aprendidos, diría alguien por allí, algunos científicos sociales.
He indagado seriamente ese origen, el de la palabra y el mío. Y les soy sincero, con la pena del mundo: me siento desarraigado, excluido, relegado de mi contexto monocultural.
¿Será que las subculturas juveniles (el rock, el punk, el rap) no pueden formar parte de la huilensidad? ¿Dónde dejar a las clases populares que en lugar de escuchar Espumas o El barcino escuchan Por tu maldito amor, de Vicente Fernández, o La feria de las flores, de Cuco Sánchez? ¿Dónde situar a los (las) adolescentes universitarios que escuchan Coldplay, Manu Chao, Sex pistols o a Nirvana?”
Neiva, Ciudad Villamil: ¿Queda algo de eso, además de una veintena de adefesios que no se sabe, como diría Marco Fabián Herrera, si nos cantan o nos gritan? Neiva, Ciudad Reggeton. Neiva Yankee. Creo que estos nombres son mucho más funcionales.
Morales no vive en las nubes, ni se extravía en el universo de lo poético. Extraña los paseos de olla, las especulaciones de la política regional y a veces pregunta por aquella colega periodista o locutora con la que apenas se cruzaron miradas, pero no hubo tiempo para nada más.
Morales resultaba abrumador para cualquier contradictor mediocre, en un medio donde la dádiva resuelve discusiones o el disparo silencia en definitiva la discusión, como le pasó al extraordinario periodista Guillermo Bravo Vega, baleado en su pequeño apartamento.
A lo mejor se aburrió de la medianía que nos caracteriza. Quizá de hablar solo, sin que nadie respondiera con seriedad a sus críticas ante tanto descuido por el ser humano en Neiva, “el ciudadano crítico, pensante, reflexivo, conectado con los rigores y las exigencias de una ciudad heterogénea, dinámica, hablante”.


El provocador
Winston se esfuerza por provocar al opita dormido, al huilense en general, y sentencia un día sobre el celibato, “un acto inhumano”. Y se mete en otra columna con los vallenatos, sin que nadie le conteste siquiera con un madrazo, para establecer una discusión.
-No entiendo –escribió- por qué nadie se pronuncia al respecto, por qué razón la gente de Neiva soporta cuatro horas seguidas de la delincuencia sonora de Silvestre Dangond, el terrorismo soterrado de Pipe Peláez, el grito deshumanizador de los malos trovadores contemporáneos.
A Winston no se le escapa la clase emergente, que le aburre, aquellos señores venidos de la nada y del vacío con ínfulas de conde o baronesa. Señoritos (as) que de forma milagrosa y de la manera menos sospechada logran “ubicarse” en puestos de alto turmequé.
Morales habla de la Universidad Surcolombiana, “la zona rosa del norte”. Se pregunta qué tiene Pitalito que le arroja tantos hijos ilustres al Huila.
Habla en extenso de Neiva (“a la que odio y amo”), destaca a los profesores Édgar Machado, Antonio Iriarte y Jaime Salcedo. Exalta a Guillermo Plazas Alcid y se refiere a Delimiro Moreno como ese bicho raro: “Es como si su máquina de escribir fuera un instrumento musical; en lugar de cansar alienta la vejez, la soledad, el peso de los años”.
Con excepción de Delimiro Moreno (a quien Winston admira y yo he comenzado a querer, pero que siempre he respetado profesionalmente) no hay otro periodista, columnista y menos poeta que resulte más contundente, ameno y demoledor –para bien o para mal- que Morales Chavarro, hoy “extraditado” porque en el Huila no hubo espacio para él. Por eso, la mejor pluma opita está en Cartagena.
Las columnas escritas por Winston Morales Chavarro constituyen la historia del Huila, la pluma más vigorosa y brillante del departamento, así no lo reconozcan muchos, así lo desprecien otros.
Celebro la publicación de este libro, que resume diez años de columnas publicadas por Morales, cuya ausencia deben extrañar los buenos lectores y quienes hoy desprecian las páginas de opinión por tanto áulico de lenguaje barato y escasa mollera.